
LLega el día en el que tocas fondo y es cuando te planteas dejar de caer en las trampas que te encuentras por el camino.
Una serie de obstaculos que poco a poco van marcandote tu nuevo camino, aquel que sabes que jamas te llevará a tu destino. Por ello, debemos rechazar todo aquello que sabemos que no nos llevará a el o quizá si, pero eso es algo que debemos valorar muy profundamente. Arriesgarnos a no llegar jamás o negarnos un poco de felicidad en el camino. Por que, ¿eso es lo que dicen no: que la la felicidad se encuentra en el camino y no en el destino no?, pero ¿de que sirve ser felices en el camino si sabemos que nunca llegaremo a donde queríamos?
Debemos plantearnos si el destino es lo suficientemente bueno como para dejar pasar las oportunidades del camino.
Por ello, la mejor solución es pintar un futuro y saber tomar los atajos del camino que sabemos que nos llevarán a el.
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